3 rutas moteras por Tenerife de cumbre a costa

Tenerife es una de esas islas en las que es habitual ver ‘peregrinaciones’ de motos casi todos los fines de semana. Miles de curvas, diferencias considerables de altitud, paisajes impresionantes y un tiempo benigno la mayor parte del año la convierten en una golosina para los moteros. Si vives allí no hace falta que te lo digamos, pero si no, quítate de la cabeza la típica idea de que solo te va a ofrecer sol y playa porque sus más de 2.000 kilómetros cuadrados dan para mucho, pero que mucho más. Te proponemos 3 rutas imprescindibles para que, además de conocer la isla de punta a punta, goces de sus contrastes desde tu moto. ¿Preparado para ir de cumbre a costa?

Parque Rural de Anaga

Situado en la cara nordeste de la isla, el Macizo de Anaga es reserva de la Biosfera desde 2015 gracias principalmente a los densos, densísimos bosques de laurisilva que adornan sus 14.000 hectáreas de terreno. Alcanza una cota máxima de altitud de 1.020 metros y es posible que en tu recorrido te sorprenda la humedad y hasta una espesa niebla si elijes un día de cielos cubiertos. La verdad es que en cualquier situación tiene su encanto, pero si quieres disfrutar de las curvas y el paisaje lo mejor es que te asegures una jornada despejada.

Las carreteras están muy bien conservadas seguramente porque es un paso obligado para los que tienen ganas de explorar la isla. Hay una amplia red de senderos señalizados para adentrarte a pie e ir descubriendo sus profundos valles, barrancos, roques y picos, pero si prefieres hacer toda la ruta en moto, te recomendamos que no intentes otear el paisaje mientras pilotas y pares en los miradores. Primero porque merece la pena aparcar y quedarse extasiado con la vista de los acantilados, el mar de un azul tan intenso que se confunde con el cielo, la vista de la silueta de otras islas vecinas como Gran Canaria o la presencia del imponente Teide. Segundo, porque, aunque no son vías en principio peligrosas, están llenas de curvas muy cerradas y transitadas por bastantes turistas que no suelen conocer la carretera a fondo. Esto va a requerir toda tu atención.

Entre los miradores más populares están el Mirador de Jardina, Cruz del Carmen, Pico del Inglés o Las Lajas. Para en varios a medida que vayas ascendiendo o descendiendo para que puedas ver las diferencias en el paisaje.

Puedes acceder al Parque Rural de Anaga desde tres municipios diferentes: Tegueste, La Laguna o Santa Cruz de Tenerife. En los tres casos, las dos vías principales que tendrás que coger son la TF-12 y la TF-134. La TF-12, en su mayor parte, te llevará por todos los pueblos del interior del Macizo de Anaga: Batán de Abajo, Chinamada, Las Carboneras, Taborno, Afur, Roque Negro, Los Catalanes, Las Casas de la Cumbre y El Bailadero. No todos están poblados- de hecho, entre todos los núcleos del Parque Rural de Anaga solo suman 2.000 habitantes-, pero no dejes de parar en alguno y degustar sus sencillos pero sabrosos platos.

Por su parte, la TF-134 comienza en la zona de El Bailadero y te llevará hasta la costa de Taganana, una de las partes más bellas y salvajes de la isla. Los caseríos de Taganana, Almáciga y Benijo están salpicados por playas de arena negra con un oleaje fiero. Una de las más espectaculares es la de Benijo con sus impresionantes roques en mitad del mar. No cuesta nada imaginarse barcos piratas surcando las olas, la verdad. Ten en cuenta, eso sí, que es mejor visitarla en bajamar y que el acceso no es para todos los públicos. Tardarás unos 15 minutos en subir y bajar por un sendero con escalones bastante escarpado.

Parque Nacional del Teide

Te sorprenderá lo fácil que es llegar hasta el Parque Nacional del Teide en moto. De hecho, la carretera no tiene un nivel de dificultad demasiado alto y tiene un firme más que aceptable por lo que, con las debidas precauciones, puedes subir en cualquier época del año. El Teide es de esos lugares mágicos en los que siempre descubrirás algo nuevo en cada visita.  Un paisaje en primavera con el rojo del tajinaste en flor que lo inunda todo, otro en verano en el que los tonos teja te transportarán al cañón del Colorado y otro en invierno en el que podrás disfrutar (si tienes suerte) de la nieve.

El Parque Nacional del Teide tiene, por otra parte, muchas posibilidades que, por desgracia, no todos los que lo visitan saben aprovechar. Puedes recorrer gran parte del mismo a pie a través de rutas señalizadas como, por ejemplo, la Ruta de las Siete Cañadas, o puedes plantearte subir hasta el pico del volcán andando desde Montaña Blanca.

Como sabemos que quizás esta es una excursión muy exigente, te proponemos un plan intermedio.  Consiste en subir hasta la base del volcán cómodamente en el teleférico, caminar hasta el refugio de Altavista (te llevará un par de horas y es en descenso), hacer noche allí y emprender la marcha hasta el pico de madrugada. Puedes dejar la moto aparcada en el parking del propio teleférico.

Disfrutarás de un precioso atardecer con un cielo nocturno casi único y un no menos espectacular amanecer en el punto más alto de España si comienzas a ascender entre las  04.00 y 05.00 horas de la madrugada dependiendo de tu estado de forma. Es una ruta asumible, pero mide bien tus fuerzas para no perderte ni un segundo de cómo a 3.718 metros de altura la sombra del Teide se va proyectando en el horizonte al comenzar el nuevo día.

Las posibilidades para llegar al Parque Nacional del Teide son varias por su situación central en la isla. Nuestro consejo es que lo recorras de Norte a Sur entrando por la carretera TF-21 que une La Orotava con el Portillo de la Villa y cruza todo el parque hasta salir por la TF-38 dirección Guía de Isora.

La subida por el Norte te dará la posibilidad de pararte en alguno de los muchos miradores que existen y desde los que podrás quedarte boquiabierto con el mar de nubes, un impresionante efecto natural creado por los vientos alisios, que empujan a las nubes contra las laderas montañosas del norte de la isla, y hacen la ilusión de un mar tranquilo y esponjoso.

Los Gigantes

¿Has seguido nuestras indicaciones y has abandonado el Parque Nacional del Teide por su cara Sur? Bien porque vas dirección a Los Gigantes, un núcleo costero ideal para relajarse, tomar el sol y darse buen baño al abrigo de acantilados de entre 300 y 600 metros de altitud. Para llegar, la ruta más fácil es acercarte hasta el municipio de Guía de Isora y enlazar allí con la autopista TF-1, más conocida como autopista del Sur. Si todavía tienes el cuerpo con ganas de más curvas, puedes coger la TF-82. Tendrás una buena ración de ellas.

Los Gigantes es un pueblo bastante turístico, especialmente durante los meses de verano, con dos playas de arena negra: Playa La Arena, quizás más frecuentada por turistas por su cercanía a los hoteles y Playa de los Guíos más pegada al puerto. Desde esta última, la visión de los acantilados es mejor. Además, es una zona muy buena para los aficionados al buceo. Si quieres hacer un bautismo o alguna inmersión, tienes muchas empresas que se dedican a ello.

En este punto conviene que te hagamos una advertencia. Ojo, porque la arena negra se calienta muchísimo con el sol. Si te colocas lejos de la orilla lo vas a pasar mal cuando quieras ir a bañarte porque puedes achicharrarte literalmente las plantas de los pies. Una solución práctica es agenciarte unas sandalias cangrejeras de toda la vida o unos escarpines. Evitarás quemarte y también las incómodas rocas que son frecuentes en muchas de las playas de Tenerife y que dificultan un poco la entrada y salida.

No olvides que estás en terreno volcánico y que lo más habitual es que te encuentres con playas de callaos. Si te acercas a la Playa de las Teresitas , en pleno corazón de Santa Cruz, o la Playa de Las Vista en Los Cristianos verás arena amarilla o blanca, pero has de saber que es artificial.

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

Aunque es cierto que como en el resto de Canarias, Tenerife tiene un clima muy bueno durante casi todo el año, conviene que no te fíes y vayas bien equipado. Los contrastes de temperatura son habituales debido a que la isla tiene diversos microclimas que, no solo dependen de la altura, sino también de la zona geográfica que recorras. En una misma ruta puedes tener sol, niebla, frío y hasta lluvia.

Tenerife es, sin duda, una isla donde reina el coche. Entre los propios y la masiva flota de vehículos de alquiler para visitantes, es habitual que las vías principales que conectan la capital con el norte y sur sufran retenciones a primera hora de la mañana y a última de la tarde. Ten en cuenta que solo hay tres autopistas, la TF-1 o autopista del Sur, la TF-5 o autopista del Norte y la TF-2 que sirve de enlace para las dos anteriores. No hay peajes en ninguna de ellas.

El resto de vías son secundarias, de doble sentido y, en muchas ocasiones, estrechas y sinuosas. No te confíes ni emociones. Insistimos en que te encontrarás con muchos turistas que no conocen bien las carreteras, así que extrema las precauciones.

Tenerife tiene una gastronomía sencilla, pero muy rica y variada. No dejes de probar el pescado de la zona si te acercas a la costa y la carne y verdura si estás en el interior. En general, comer y beber fuera no es excesivamente caro.

La isla también tiene una amplia tradición en la elaboración de vino. Donde mejor puede catarse es en los guachinches, pequeños establecimientos que no llegan a ser restaurantes, pero en los que te ofrecerán vino de cosecha propia o de la zona acompañado de algún plato tradicional como queso blanco o garbanzas (sí con A, no nos hemos confundido). ¡Ah! Si te vas de guachinches, aparca la moto y coge un taxi. Tampoco son demasiados caros.

No dudes en explorar y llegar hasta el último rincón de la isla. Lo que encontrarás al final de tu ruta siempre te hará pensar que han merecido la pena las curvas y los kilómetros. Punta Teno, Masca, Garachico, Buenavista del Norte o Punta del Hidalgo son otras joyas que disfrutarás al máximo rodando. Te lo aseguramos.

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